Propiocepción un concepto más inestable que el bosu

Es común en la práctica diaria que cuando los kinesiólogos nos vemos frente a la rehabilitación de un paciente con esguince de tobillo, tengamos dentro de los objetivos de tratamiento ´´trabajar la propiocepción´´ o encontremos tal indicación en el pedido médico. Posiblemente esto sea debido a que en la bibliografía se asocia dicha lesión con un deterioro propioceptivo. (1)

Frente a esta situación las estrategias con la que abordamos este objetivo generalmente son muy variadas y es común que se le proponga al paciente a modo de ejercicio mantener cierto equilibrio o postura de manera desafiante mientras sumamos distintos recursos para complejizar la situación. Muy a menudo observamos que son superficies inestables como el bosu, tabla de freeman, etc. un medio útil para esto.


Pero ¿Realmente las superficies inestables nos ayudan a trabajar la propiocepción del tobillo?

Repasando el concepto, Riemann y Lephart en el año 2002 describieron que el término propiocepción ha sido utilizado de manera errónea dentro del sistema sensoriomotor, mencionándolo como sinónimo  con  el término kinesthesia, (sentido de la posición de la articulación), somatosensación, equilibrio y estabilidad articular refleja. En la descripción original de Sherrington de dicho sistema, la propiocepción se usó para referirse a la información aferente procedente de los propioceptores ubicados en el “campo propioceptivo”, el cual  estaba específicamente definido como aquella área del cuerpo “detectada y separada del medio ambiente” por las células superficiales, que contenían receptores especialmente adaptados para los cambios que ocurren dentro del organismo independientemente del “campo interoceptivo” (vísceras).

Asimismo, la propiocepción describe correctamente la información aferente que surge de las áreas periféricas internas del cuerpo que contribuyen al control postural, la estabilidad de las articulaciones y varias sensaciones conscientes.

A diferencia de la propiocepción, el término somatosensorial o somatosensación, engloba toda la información mecanorreceptiva y termoreceptiva que surge de la periferia. Por lo tanto, estos términos no deberían usarse indistintamente.(2)

Tiempo  después otro autor Jay Hertel en el 2008 también considero que el término ha sido utilizado de manera inadecuada en la literatura ortopédica para transmitir la integración de procesos aferentes y eferentes permitiendo la estabilización dinámica de las articulaciones, aclarando que la propiocepción es un fenómeno puramente aferente a la par con otras modalidades sensoriales. (3)

Por lo tanto, ¿Puede la propiocepción del tobillo ser trabajada en superficies inestables?

El primer estudio que citaremos será el de Kiers y colaboradores en 2012, los cuales se preguntaron si los ejercicios  sobre superficies inestables desafiaban la propiocepción específica del tobillo, demostrando que en una población de 100 sujetos sanos de mediana edad, las señales propioceptivas del tríceps sural se utilizaban menos en el mantenimiento de la posición vertical en una superficie inestable que en una de características rígida, por el contrario para los músculos paraespinales, encontraron que las señales propioceptivas se usaron más cuando se paraban sobre la superficie inestable. Entonces se podría concluir que de pie sobre una superficie inestable no se está facilitando el uso de señales propioceptivas de los tobillos en control del equilibrio. Es posible, que los ejercicios sobre una superficie inestable desafíen otros sistemas propioceptivos o regiones del cuerpo.

En otra investigación Lubetzky y col en 2015 realizaron un estudio donde corroboraron la hipótesis de que la dependencia visual se incrementaba en ejercicios sobre superficies inestables en personas jóvenes con y sin historias de esguinces de tobillo, aclarando que en esos pacientes a los cuales la literatura sugiere que deben ser entrenadas para  recuperar la función somatosensorial, aumentar la dependencia visual podría ser contraproducente ya que de esta forma podrían perder la atención del entorno.

El mismo autor en 2017, intentó probar la respuesta de la excursión de oscilación postural de adultos jóvenes sanos y con historial de esguinces de tobillo frente a un estímulo propioceptivo mediante la vibración del tendón de Aquiles lo cual se sabe que crea confusión de la misma cuando los adultos jóvenes están de pie sobre una superficie estable. Mediante el análisis de diferentes variables los investigadores sugieren que las personas asisten menos a las señales propioceptivas de sus piernas cuando se equilibran en superficies inestables en comparación con superficies estables, demostrando así que el entrenamiento propioceptivo podría no estar ocurriendo.

Repasando los conceptos, el término propiocepción de por sí, no describe todos los mecanismo y sistemas que participan en la estabilidad (7). Teniendo en cuenta la información mencionada previamente, los ejercicios en bases inestables no podrían estar direccionados exclusivamente a la propiocepción del tobillo, sino a diferentes capacidades y por lo tanto lo que teóricamente se propone al utilizar las mismas, podría no estar sucediendo. En conclusión, la utilización de una superficie inestable no es indispensable a la hora de la rehabilitación de un esguince de tobillo y podría ser en algunos casos hasta contraproducente.

 

Bibliografía:

  1. Schiftan GS, Ross LA, Hahne AJ. The effectiveness of proprioceptivetraining in preventing ankle sprains in sporting populations: asystematic review and meta-analysis. J Sci Med Sport. 2015;18(3): 238–244.
  2. Riemann Bryan L; Lephart Scott M. The Sensorimotor System, Part I: The Physiologic Basis of Functional Joint Stability Journal of Athletic Training 2002;37(1):71–79.
  3. Hertel J. Sensorimotor deficits with ankle sprains and chronic ankle instability. Clin Sports Med. 2008;27(3):353–370, vii.
  4.       Kiers H, Brumagne S, van Die¨en J, van der Wees P, Vanhees L. Ankle proprioception is not targeted by exercises on an unstable surface. Eur J Appl Physiol. 2012;112(4):1577–1585.
  5. Lubetzky A, Westcott McCoy S, Price R, Ciol A. Young adultslargely depend on vision for postural control when standing on a BOSU ball but not on foam. J Strength Cond Res. 2015; 29(10): 2907–2918.
  6. Response to Tendon Vibration Questions theUnderlying Rationale of Proprioceptive TrainingAnatVilnaiLubetzky, PhD,

Sampietro M.    Propiocepción, Equilibrio, Estabilidad, Estabilidad estática y dinámica. ¿Todo es lo mismo? G-SE 2013.

“Pubalgia”: Aclarando el panorama

Lic. Agustín Baldjian

Como kinesiólogos, es frecuente en nuestra práctica diaria recibir diagnósticos médicos como lumbalgias, gonalgias, omalgias, etc., que se refieren más a una región topográfica dolorosa que a una patología o estructura dañada. Dentro de estas, la llamada pubalgia es una entidad clínica que genera mayores inquietudes sobre su definición, evaluación, diagnóstico diferencial y tratamiento.

El termino pubalgia nos infiere que el examen físico es limitado y que la causa de dolor no fue identificada.  Por este motivo, en el este artículo nos referiremos a este cuadro clínico como dolor inguinal donde trataremos de establecer una definición y sus diagnósticos diferenciales.

En el año 2013 en la ciudad de Manchester se consensuo que el nombre de dolor inguinal pasaría a llamarse Disrupción Inguinal.  Esta entidad puede ser definida como dolor insidioso de presentación aguda que aparece predominantemente en la zona inguinal cercana al pubis y que no se corresponde con  ninguna otra patología. Luego en DOHA en el 2015 se propuso cambiar el nombre de “disrupción inguinal”  a dolor inguinal en relación con la ingle. Luego Sheen en 2016 realizo un comentario clínico de ambos artículos en el cual propone una combinación para estas dos definiciones dándole el nombre de “Desordenes del anillo inguinal”.

Esta patología es de origen multifactorial y afecta generalmente a varones de 20 años de edad que realizan deportes donde requieran repetitivamente de giros o cambios de dirección a altas velocidades. Dentro de estos deportes los más comunes son el futbol, futbol americano, hockey, rugby y básquet. Por otro lado, la natación y el ciclismo parecen no ser factores de riesgo para padecer la misma.

Los factores de riesgo estudiados  por Whitaker (2015) son:

1) lesiones previas a nivel inguinal

2) deportes de alta competencia

3) disminución de la fuerza de los aductores en relación a los abductores de cadera   

4) bajos niveles de entrenamiento específico para el deporte (en este último punto se hace hincapié en la pretemporada).

El  entrenamiento específico puede abordar la debilidad muscular y el desequilibrio, así como promover un adecuado reclutamiento lo que resulta en mayor efectividad y mejor función. Por otro lado,  la edad avanzada, el aumento de peso, la altura, la disminución del ROM, la altura de salto, el sprint y el eslalon no fueron asociados como factores de riesgo.

Como toda patología, se debe comenzar con una anamnesis detallada para luego pasar a realizar el examen físico y evaluar los diferentes estudios complementarios. Para el examen físico nos apoyaremos en la palpación local y diferentes pruebas de provocación muscular. La zona sensible a la palpación la definiremos como aquella en la cual el paciente presenta malestar o dolor en relación a su lesión especifica.

Cuadros clínicos que pueden generar síntomas en la región inguinal (DOHA 2014):

  1. Entidades clínicas definidas dentro de dolor inguinal: Dolor inguinal en relación con los aductores, con el psoas iliaco, con la ingle o con el pubis.
  2. Dolor inguinal en relación a la Cadera.
  3. Otras causas de dolor inguinal en atletas.

1a-Dolor inguinal en relación con los aductores:

Se evaluaran mediante la sensibilidad palpatoria en la inserción proximal de los aductores.  El test indicado es el “5 seconds squeeze”, el cual se realiza con el paciente en posición supina pidiéndole que realice fuerza durante 5 segundos con una resistencia ubicada entre los tobillos. Este test evalúa principalmente al aductor largo  quien se cree que es el principal causante de dolor.  Es sensible y confiable y se utiliza como semáforo en deportistas con dolor inguinal. Valores de 0-2 indican que puede continuar con la práctica deportiva, de 2-5 que es aceptable pero que debe ser revisado antes de la actividad y de 6-10 que el paciente debe dejar la práctica, ser evaluado y tratado por un profesional de la salud.

 

1b-Dolor inguinal en relación al psoasiliaco:

Se evalúa mediante la sensibilidad palpatoria en el recorrido del psoasiliaco. Los test a realizar sonflexión de cadera resistida y/o dolor a la elongación de los flexores de cadera.

1c-Dolor en relación a la ingle:

Se evalúamédiate la sensibilidad palpatoria en el canal inguinal. No se debe detectar una hernia palpable y el dolor se agrava con el test de resistencia a los abdominales, realizando valsalva, tosiendo o estornudando.  En este caso estaríamos presenciando la llamada “Hernia deportiva” que se define como  debilidad de la pared inguinal posterior  sin una hernia clínicamente palpable. Estas hernias también pueden estar localizadas en la inserción distal del recto del abdomen, en la parte anterior o superior del pubis y/o en la aponeurosis del oblicuo externo.

1d-Dolor inguinal en relación al pubis:

Sensibilidad palpatoria en la sínfisis púbica adyacente al hueso. En este caso no existen test provocativos.

2- El dolor en la cadera siempre debe ser considerado como posible causa de dolor inguinal. La anamnesis se debe centrar en la ubicación del dolor y síntomas mecánicos como bloqueos o clics al caminar. Para evaluar el impingement de cadera tenemos dos pruebas: Test de flexión aducción y rotación interna (FADIR. Figura A) y Test de flexión abducción y rotación externa (FABER. Figura B). Ambas tienen buena sensibilidad y baja especificidad.

 

  1. Otras posibles causas: Ortopédicas/Neurológicas/Reumatológicas/Urológicas/Gastrointestinales.

Una vez concluida nuestra evaluación, chequearemos los exámenes complementarios tratando de evidenciar algo que apoye nuestro examen clínico. Es importante saber que ciertas alteraciones visualizadas, por ejemplo en la resonancia magnética, no siempre se correlacionan con la clínica del paciente.

En base a lo visto en el artículo podemos concluir que es importante tener un conocimiento integral de la patología y de sus factores de riesgo para llegar a nuestro diagnóstico diferencial y así orientar nuestro tratamiento correctamente.

 

Bibliografía:

1-Whittaker 2015-Risk factors for groin injury in sport:an updated systematic review.

2- Sheen 2013 Treatment of the Sportsman’s groin’:British Hernia Society’s 2014 position statement based on the Manchester Consensus Conference.

3-Thorborg 2016 Copenhagen five-second squeeze: a valid indicator of sports-related hip and groin function.

4-Miller 2015 Athletic groin pain (part 2): a prospective cohort study on the biomechanical evaluation of change of direction identifies three clusters of movement

Patterns.

5-Kachingwe 2008 Proposed Algorithm for the Management of Athletes With Athletic Pubalgia (Sports Hernia): A Case Series.

6-Darren 2016 Athletic groin pain: a systematic review of surgical diagnoses, investigations and treatment.

7-Doha 2015 agreement meeting on terminology and definitions in groin pain in athletes.

8- Belhaj 2015 Isokinetic imbalance of adductor–abductor hip muscles in professional soccer players with chronic adductor-related groin pain.

9- Sheen 2016 Calling for ‘inguinal disruption’ to be the term of choice for disorders of the inguinal ring: connecting Manchester and Doha.

LESION DE LA SINDESMOSIS DEL TOBILLO

Lic. Maximiliano Ponce Amorin

El esguince lateral de tobillo es una lesión frecuente en el ámbito deportivo, siendo reportado de ocupar hasta un 30% de las lesiones deportivas. Suele ser de fácil reconocimiento y diagnostico, incluso en el mismo momento del trauma. Esto puede ser un arma de doble filo. ¿¿Por qué?? Porque muchas veces el diagnostico precoz nos hace olvidar que puede haber lesiones asociadas que pueden pasar desapercibidas en un primer momento, pero que nos traerán dolores de cabeza durante la rehabilitación posterior. Entre estas lesiones asociadas tenemos la lesión de la sindesmosis tibio-perónea distal, que es la unión articular entre la tibia y el peroné a la altura del tobillo. Si bien es una lesión poco común (afecta hasta un 20% de las lesiones de esguince de tobillo), debe ser identificada rápidamente para evitar complicaciones a futuro. Hay reportes de que su recuperación es hasta más de 4 veces el tiempo que un esguince lateral típico. Y su diagnostico tardío puede llevar a pobres resultados.

Las lesiones en la sindesmosis tibioperónea distal afectan más a personas entre los 18 y 34 años (etapa deportiva más activa), y normalmente se da en deportes de contacto, como el rugby. El mecanismo más común de esta lesión es la rotación externa asociada con dorsiflexión del pie, diferente al mecanismo común de esguince de inversión forzada. El problema es cuando ambos mecanismos se combinan sucesivamente (el pie se va para adentro, y tratando de corregir se va al movimiento opuesto). Normalmente el paciente solo recuerda el movimiento “típico de esguince” lo cual puede llevarnos a una omisión de la lesión asociada.

La estabilidad de esta articulación sindesmótica depende de 3 ligamentos: Uno anterior, uno posterior y uno interóseo. De acuerdo a cuantos sean los ligamentos lesionados, es el grado de inestabilidad que puede presentar:

Grado 1: sindesmosis estable, con dolor local moderado y hallazgos radiográficos normales. Suelen mejorar con tratamiento conservador

Grado 2: lesión sindesmótica parcial con hallazgos radiográficos normales pero test de rotación externa y squeeze test positivos. Son los más difíciles ya que la literatura difiere entre tratamiento conservador o quirúrgico debido a los métodos diagnósticos inadecuados para diferenciar entre estable e inestable

Grado 3: ruptura completa de los ligamentos de la sindesmosis, con hallazgos radiográficos patológicos (diástasis visible de la articulación). Es de resolución quirúrgica.

No existe actualmente un programa optimo de rehabilitación consensuado, pero los especialistas recomiendan dividirlo en 3 etapas para su manejo conservador (sobre todo las grado 1 y en menor medida en las grado 2): Una etapa corta de no carga, pasando luego al uso de Walker (para limitar la rotación externa del pie) por unas 4-6 semanas, para luego utilizar un lace up brace o algún tipo de brace que comprima la sindesmosis y la mantenga estable (por otras 4-6 semanas). Durante estas 3 etapas, se deberá recuperar movilidad, fuerza, estabilidad, llevando posteriormente a situaciones más demandantes dentro de la vida diaria así como también deportiva. Claramente, estos tiempo son relativos a la recuperación de la función del paciente, así como también de la presencia o no de lesiones asociadas (cartílago por ej.), pudiendo acortarse o incluso saltearse alguna etapa.

Algunos de los test propuestos para su diagnostico son:

Test de rotación externa: con el paciente sentado, estabilizar la tibia en su tercio medio, y con la otra mano llevar el pie a rotación externa. Dolor en la zona de la sindesmosis seria indicativa de lesión.

Squeeze test: con el paciente sentado o acostado, realizar una compresión de tibia y peroné de forma latero-medial en su tercio medio. Dolor en la zona de la sindesmosis sería indicativo de lesión.

Cross leg test: con el paciente sentado, pedirle que se cruce de piernas, con la afectada por encima, de manera que la parte proximal del peroné quede comprimida con la rodilla de abajo. Si esto provoca dolor a nivel distal, seria indicativo de lesión de la sindesmosis

Palpación: dolor exquisito a la palpación de la sindesmosis en su región anterior

Lamentablemente no son suficientes para diagnosticarla ya que no tienen buena confiabilidad entre diferentes evaluadores, así como también baja sensibilidad y especificidad,

Por otro lado, la resonancia magnética es una herramienta confiable para detectar una lesión de la sindesmosis. Su sensibilidad (100%) y especificidad (93,1%) es comparable a la de una visión artroscópica, según reportes. Además, permite visualizar lesiones del cartílago que muchas veces acompañan a esta lesión

Es por eso que recomiendo en un esguince de tobillo, ante la sospecha de una lesión de sindesmosis, ya sea por el mecanismo de lesión, así como también por tener varios test positivos, solicitar una resonancia magnética para confirmarla o descartarla, y de esta manera poder encarar una rehabilitación acorde, o en el peor de los casos, terminar en una cirugía, pero que evitará lesiones asociadas por no detectarse a tiempo.

 

Bibliografia:

  • Current trends in the diagnosis and management of syndesmotic injury. Matthew L. Vopat, Bryan G. Vopat. Curr Rev Musculoskelet Med. 2017
  • Isolated syndesmotic injuries in acute ankle sprains: diagnostic significance of clinical examination and MRI. Lars Gerhard Grobterlinden, et al. Knee Surg Sports Traumatol Arthrosc. 2014
  • Late treatment of syndesmotic injuries. Michael Swords et al.  Foot ankle clin N Am. 2016
  • Acute and chronic injuries to the sindesmosis. Paul J Switaj et al. Clin Sports Med. 2015

Inestabilidad crónica del tobillo

Lic. Ricardo Sequeira

La inestabilidad crónica de tobillo es un problema que se presenta con frecuencia en nuestros pacientes, no solo en atletas de elite sino también en el deportista amateur. Si sentiste alguna vez que el tobillo “se te va” cuando realizas alguna actividad quizá te interese saber algunas cosas al respecto. Aproximadamente un 40% de las personas reportan sensación de inestabilidad luego del primer esguince (Peters 1991). El diagnostico prematuro y el tratamiento adecuado son muy importantes para prevenir o enlentecer la progresión de una artropatía degenerativa de la articulación del tobillo (artrosis) y con ello la limitación de actividades. La exploración por parte del profesional va a centrarse en determinar si la inestabilidad está dada por factores mecánicos o funcionales-residuales luego del primer episodio.

  • Factores mecánicos : movilidad del tobillo mas allá del rango fisiológico, que puede darse por laxitud ligamentaria patológica, ruptura ligamentaria, cambios degenerativos (generalmente tratamiento quirúrgico)
  • Factores funcionales-residuales: laxitud ligamentaria fisiológica, disminución de ROM (rango de movimiento articular), edema recurrente, dolor durante la actividad, alteración de la propiocepcion, déficit de fuerza, alteración del control postural.

Una vez determinado el origen de la inestabilidad mediante pruebas diagnosticas y de imagen como Rx o Resonancia Magnética (estas son útiles para excluir otras posibles causas de dolor o inestabilidad , como fracturas, pinzamiento, lesiones osteocondrales o lesión del tendón peroneo) nos enfocamos en el tratamiento. Generalmente utilizamos primero el conservador, ya que los pacientes con inestabilidad principalmente funcional tienen mas probabilidad de beneficiarse con la rehabilitación (Ajis y Maffulli 2006).

El enfoque de la rehabilitación va estar en darle al paciente ejercicios que busquen la concientización de la posición articular tanto estática como dinámica y así lograr la estabilización inconsciente y automática. Se utiliza también, en caso de una limitación de ROM en flexión dorsal, la terapia manual (deslizamiento posterior MWM del Concepto Mulligan) ya que la misma podría producirse por un deslizamiento anterior del astrágalo dentro de la mortaja tibio-peronea (Bill Vicenzino). Con respecto a los ejercicios, se comienza con estáticos para luego progresar a dinámicos, se va disminuyendo la base de sustentación avanzando de bipedestación hasta trabajar de manera monopodal (un pie) y luego continuar de superficie estable a inestable (colchoneta, planos inclinados, mini trampolín, medio balón). Un punto fundamental a trabajar es la información propocieptiva aportada por tres sistemas: vestibular, somatosensorial y visual. Esta última se puede intervenir (ojos cerrados) y así bloquear una vía de acceso de información sensorial-propioceptiva y el trabajo se concentra en las aferencias del tobillo, luego se irán sumando elementos de distracción. Ya que el tobillo es un eslabón dentro de una cadena no deben excluirse ejercicios para músculos profundos, estabilizadores de rodilla, cadera y zona media.

La utilización de un vendaje funcional o férula puede dar una ayuda al problema. Pueden tener más información sobre los vendajes en esta nota:

http://www.kinedyf.com.ar/kinesiologia-deportiva/buscando-la-ciencia-en-el-vendaje-de-tobillo/

Bibliografia:

Hertel J. Functional Anatomy, Pathomechanics, and Pathophysiology of Lateral Ankle Instability. Journal of Athletic Training. 2002

Cruz-Díaz D, Lomas Vega R, Osuna-Pérez MC, Hita-Contreras F, Martínez-Amat A. Effects of joint mobilization on chronic ankle instability: a randomized controlled trial. Disabil Rehabil. 2015

Postural orientation and equilibrium: what do we need to know about neural control of balance to prevent falls?. Horak FB. Age Ageing. 2006 Sep;35 Suppl 2:ii7-ii11.

Vicenzino B, Branjerdporn M, Teys P, Jordan K. Initial changes in posterior talar glide and dorsiflexion of the ankle after mobilization with movement in individuals with recurrent ankle sprain. J Orthop Sports Phys Ther. 2006 J

McGuine TA, Brooks A, Hetzel S. The Effect of Lace-up Ankle Braces on Injury Rates in High School Basketball Players. The American journal of sports medicine. 2011

Effects of the type and direction of support surface perturbation on postural responses. Chen CL, Lou SZ, Wu HW, Wu SK, Yeung KT, Su FC. J Neuroeng Rehabil. 2014 Apr 7

  1. Brent Brotzman (tercera edición) Rehabilitacion ortopédica clínica: un enfoque basado en la evidencia

Dolor lumbar, lumbalgia, ciática, hernia discal, etc…

Lic. Gabirel Novoa

Si estás leyendo este comentario, seguramente alguna vez en tu vida tuviste algún episodio de dolor lumbar, lumbalgia, ciática, lumbociatalgia, hernia discal, etc y etc, y si no lo tuviste, algún día es muy probable que lo tengas. Cuando recibo a mis pacientes con este tipo de diagnósticos, casi siempre vienen preocupados, algunos deprimidos, otros con mucho miedo a realizar ejercicios, catastrofismo, es decir, pensar que el dolor no se les va a ir más y que es lo peor que les pasó en la vida, y en casos extremos, el dolor es tan insoportable que genera una gran discapacidad, la cual reduce en gran medida la calidad de vida. No me sorprende escuchar a mis pacientes decir: ¨tengo un dolor insoportable y tengo miedo de moverme y que me haga peor o tengo miedo de realizar mis tareas laborales porque van a lastimar a mi columna¨. Generalmente han tenido dolor por mucho tiempo, meses, años, y han consultado a especialistas de todo tipo, y hasta curanderos que prometen soluciones en instantes. Lo cierto es que el tiempo sigue pasando, y el dolor permanece, tal vez aumenta incluso.

El panorama parece bastante desfavorable pero no crean que es tan así. En primer lugar, numerosos estudios muestran que el 80% de las personas alguna vez en su vida tendrán al menos un episodio de dolor lumbar. En mi opinión esa cifra se acerca más al 100% incluso. También se ha estudiado que el 80% de las personas que tienen un dolor lumbar, a las 6 semanas va a desaparecer o va a ser mucho menor sin realizar ningún tipo de tratamiento. Bien, esto es positivo, significa que si espero 6 semanas probablemente esté recuperado o casi sin dolor. ¿Cuál es la explicación de esto? No lo sé, aún nadie lo sabe exactamente, hay muchas teorías, pero no quiero aburrirlos, simplemente recuerden que van a poder atarse los cordones, trabajar, bailar, saltar, sin dolor.

Se deben estar preguntando qué pasa con el otro 20%, porque tal vez están en este grupo. Estas personas empiezan a cronificar y perpetuar su dolor y para esto sí puedo darles una explicación. Probablemente tengan las articulaciones un poco desgastadas con cierto componente de artrosis y tal vez una o dos hernias discales. Sin embargo, estos hallazgos son normales incluso en pacientes sin dolor, por lo tanto, el dolor puede provenir de una lesión en estas estructuras, aunque realmente es muy discutible ya que el 50% de las personas mayores a 40 años tiene una hernia discal y, sin embargo repito, no tienen ningún tipo de dolor, y se enteran que la poseen el día que les hacen una resonancia magnética.

Por otro lado, si es mucho más consistente en la literatura el hallazgo de ciertas variables que predicen cuando un paciente va a tener peores resultados con un tratamiento o persistir con dolor, ellas son la depresión, el catastrofismo y el miedo al movimiento. Es muy importante el rol que toma el equipo de salud en este momento, tanto el kinesiólogo ejerciendo un rol educador con respecto al dolor, explicando cuales son las causas que lo provocan, cuales lo pueden perpetuar y cómo podemos abordar estas variables ¨psicosociales¨ como por ejemplo, fomentar una actitud más positiva acerca del dolor, mantener o retomar la actividad física y el trabajo.

En la imagen que pueden observar a la derecha se muestra un claro ejemplo de como 2 personas que tal vez sufrieron la misma lesión, se comportan de manera muy diferente, a la izquierda vemos una persona que ante su lesión toma un rol pasivo y limita tal vez todas sus actividades, generando un cierto grado de discapacidad, mientras que a la derecha vemos una actitud muy activa y positiva retomando el deporte y actividades de manera muy temprana. También el kinesiólogo puede detectar ciertos pacientes que están cursando algún grado de depresión que podrían necesitar ayuda de otro profesional de la salud.

Otro gran punto importante en el dolor lumbar son
las recurrencias.
Piensen cuantas veces hemos sentido dolor, y como dije anteriormente, en 6 semanas desaparece o es mucho menor, pero en menos de un año volvemos a tener otro episodio de lumbalgia. Además de destacar la importancia de los factores psicosociales (depresión, catastrofismo, miedo al movimiento) en las recurrencias, hay estudios que muestran que luego del primer episodio de dolor lumbar que en muchos casos genera discapacidad y atrofia muscular, luego de un año estos músculos no se recuperan espontáneamente, en palabras sencillas, no vuelven a ser los mismos de antes o siguen dormidos como expresa la imagen a su derecha. ¿Es preocupante esto? No lo creo, Un músculo que se atrofia y pierde su capacidad de ejercer fuerza es totalmente entrenable, como cuando vamos al gimnasio y levantamos pesas, mancuernas, barras, etc. Lo que estamos haciendo es hipertrofiando nuestros músculos, es decir, aumentar el volumen de estos y aumentar la fuerza de ellos, entonces, con los músculos de nuestra columna podemos hacer lo mismo.

Otra vez el kinesiólogo toma un rol importante tratando de detectar el origen del dolor, ¿Se necesita un programa de fortalecimiento para esos músculos que se atrofiaron? ¿O son los factores psicosociales que siguen perpetuando este dolor?

Cada paciente es muy distinto, lamentablemente no puedo escribirles una receta para disminuir el dolor lumbar, si puedo decirles que cada uno necesita una correcta y detallada evaluación y de ahí va a surgir el tratamiento indicado para cada caso.

 

Bibliografía

Menezes Costa L da C, Maher CG, Hancock MJ, McAuley JH, Herbert RD, Costa LOP. The prognosis of acute and persistent low-back pain: a meta-analysis. CMAJ : Canadian Medical Association Journal. 2012.

Delitto A, George SZ, Van Dillen L, et al. Low Back Pain: Clinical Practice Guidelines Linked to the International Classification of Functioning, Disability, and Health from the Orthopaedic Section of the American Physical Therapy Association. The Journal of orthopaedic and sports physical therapy. 2012.

Chou R, Qaseem A, Owens DK, Shekelle P; Clinical Guidelines Committee of the American College of Physicians. Diagnostic imaging for low back pain: advice for high-value health care from the American College of Physicians. Ann InternMed. 2011.

Butler D,MoseleyL. Explicando el dolor. Adelaide, Adelaide, Australia: Noigroup Publications. 2010. Pincus T, Burton AK, Vogel S, Field AP. A systematic review of psychological factors as predictors of chronicity/disability in prospective cohorts of low back pain. Spine (Phila Pa 1976). 2002 Mar.

Hides JA, Jull GA, Richardson CA. Long-term effects of specific stabilizing exercises for first-episode low back pain. Spine (PhilaPa 1976). 2001 Jun.

Hides J, Gilmore C, Stanton W, Bohlscheid E. Multifidus size and symmetry among chronic LBP and healthy asymptomatic subjects. ManTher. 2008 Feb.

Traeger AC, Hübscher M, Henschke N, Moseley GL, Lee H, McAuley JH. Effect of Primary Care-Based Education on Reassurance in Patients With Acute Low Back Pain: Systematic Review and Meta-analysis. JAMA InternMed. 2015 May.

Buscando la ciencia en el vendaje de tobillo

Lic. Eduardo Tondelli

Actualmente la Kinesiología está siendo atravesada por constantes cambios de paradigmas. La ciencia al servicio de nuestra práctica está siendo cada vez más útil y reveladora. Si analizamos un poco los extremos de nuestra práctica clínica podemos encontrar un lado oscuro, lleno de mitos creencias, experiencias y casuísticas; pero por otro lado, un panorama más claro, serio y científico. Por fortuna, el tema a analizar hoy, está atravesando un gris que debemos esclarecer. “Me estribó”, “Me puso taping”, “Me encintó el tobillo”, “Me hizo un vendaje”, todas expresiones muy comunes de oír de deportistas que han sido abordados o asistidos con un tipo de VENDAJE FUNCIONAL (VF). El concepto de “vendaje” se describe como la colocación de paños, cintas o vendas con un orden racional en alguna parte del cuerpo, con un objetivo terapéutico.  

OBJETIVOS TERAPÉUTICOS

Actualmente, hay muchos tipos de vendajes en la práctica deportiva, sus fines terapéuticos pueden ser: de protección (para limitar movimientos o favorecer a consolidar fracturas), neuromuscular (para favorecer activación muscular), de compresión (para favorecer el drenaje), de descarga (para tendinopatías), correctivos (como usa Mc Connel y Mulligan), para prevención y profilaxis, llamado funcional. Este último (VF) es el utilizado en el deporte. Se denomina funcional de forma tal de serle útil a varias o a una articulación, protegiéndola al restringir ciertos grados máximos de movimientos (por lo general lesivos) pero dejándola moverse confortablemente, dándole al deportista una sensación de contención, sin alterar las técnicas o gestos deportivos, con un objetivo netamente profiláctico.

Focalizando un poco más el análisis en nuestro objetivo, en este caso el tobillo, debemos decir que las lesiones de esta articulación, abarcan entre un 30%-50% de las lesiones totales.  Los esguinces  con mecanismos en inversión suceden en un 85% de los casos. En una revisión sistemática  de Fong y cols. (1) que incluyó 70 deportes, 24 se llevan los porcentajes más altos de esguinces de tobillos, siendo particularmente el vóley y otro deportes con 40% y 50% del total de este tipo de lesión, según Verhagen y cols.(2)

 TIPOS DE VENDAJE, ELEMENTOS Y PROPIEDADES DEL MATERIAL

Para meternos un poco en la situación, veamos  las técnicas o procedimientos para realizar el VF de tobillo, en este caso, analizaremos 2  muy conocidas y utilizadas en la práctica deportiva, la técnica “NO elástica”, llamada Basket Wave (Canasta)  mejorada por Bové (3) y la técnica “elástica” propuesta por su creador Bender en 1987, mejorada por Neiger (4). Ambas  detalladas en los siguientes links: https://youtu.be/BkZeDt6LoDk (tape rígido); https://youtu.be/zy1naN_pYJo (tape elástico)

Las diferencias entre ellos son varias y muy importantes, pero ya su nombre lo indican, una realizada con Tape Rígido, en su versión alemana o su versión Inglesa  y otra con Tape elástico, de tipo Tenso. Ambas son adhesivas y se pegan a la piel o se adhieren al un protector externo muy utilizado llamado Pretape.

En cuanto a los mecanismos  de acción buscados con el VF, el primero y más estudiado es el mecánico: es la acción predominante porque consiste en reforzar el funcionamiento de los ligamentos  para garantizar la estabilidad. Llamado así “Exoligamento”, refiriéndose a un ligamento que se encuentra fuera del cuerpo. Según los ensayos del Laboratorio de Biomecánica de la Universidad de Castilla, las vendas no elásticas son más rígidas, con menor capacidad de deformarse,  presentan mucha capacidad de mantenerse “duras” (modulo de Rigidez 2,98 mPA), limitan más el movimiento, y tienen baja elasticidad, dando el efecto de “TOPE RÍGIDO”. En cambio las elásticas, según Montag y  Asmussen (5) tienen mayor resistencia a la tensión máxima, se fatigan menos a esfuerzos repetitivos,  limitan menos el movimiento, pero dan un aspecto corrector dinámico importante según Neiger.  

El segundo mecanismo de acción es el psicológico: El vendaje genera una sensación de seguridad y estabilidad desde el ámbito psicológico  descripta por los atletas como una sensación de protección de la articulación. Hace unos años, Bleak y Frederick (6) analizaron los comportamientos supersticiosos de jugadores de futbol americano (NFL), gimnasia y atletismo, encontrando que un 39% de jugadores de Fútbol americano se estribaban sin antecedente de lesiones y siendo éste unos de los 5 “rituales” más importantes antes de la competencia.  Se cree además, que se produce una acción exteroceptiva que “alerta” al individuo cuando reproduce el mecanismo lesional pues existe una tracción importante sobre la piel cuando se solicitan las tiras activas, aunque esto último está en vías de estudio y no se ha podido confirmar aun. También se ha creído que el vendaje retrasaba la activación de los músculos estabilizadores externos de la articulación (Peroneos laterales corto y largo), aunque esta hipótesis fue hundida por Stanek y cols.(7), demostrando que ni el estribo ni las ortesis (braces) generaban dicha acción negativa.

¿Qué tape mantiene el efecto por más tiempo? ¿Cual es más confortable? ¿Sirve el vendaje funcional? ¿Afecta la biomecánica de los gestos motores? La ciencia nos ha dado algunas respuestas a esos interrogantes.

Lo primero y más importante sería conocer si el vendaje influye negativamente en el rendimiento deportivo, que sería lo que nunca nos propondríamos como parte del staff de un plantel deportivo. En un estudio realizado por Stryker y cols. (8), publicado en 2016, concluyeron que en jugadores de futbol, el uso de vendaje funcional elástico en tobillo, no afecto la carrera, los desplazamientos laterales, los saltos verticales, los drilles con pelota y las aceleraciones comparando con otros jugadores que no usaron. Además ninguno manifestó disconfort con su uso.  En cambio, otro estudio realizado por Keiji Koyama y cols (9), demostró que el estribo con tape rígido disminuía la capacidad de salto vertical. En cuanto a la fatiga del vendaje, respondiendo a la pregunta si mantiene el efecto por más tiempo, según los diversos autores sostienen que entre 30 y 45 minutos se mantiene el efecto buscado. En una publicación de  Raymond y cols (10), concluyeron que luego de los 45 minutos de partido el vendaje perdía efecto llevando a una limitación de la inversión de un 10%, en cambio, Meana y cols (11) mencionan que el efecto se perdía a los 30 minutos.

El vendaje funcional ha sido ampliamente estudiado para determinar su función de profilaxis, Garrick y requa (12) en una temporada de NBA realizaron un estudio con 2562 jugadores, encontrando que el vendaje con tape rígido redujo la incidencia de lesiones de tobillos, especialmente en sujetos que habían tenido eventos previos de esguince de tobillos. Mockel y cols. (13) en 2006 establecen que con la utilización del vendaje, la incidencia de lesiones por participante cada 1000 exposiciones es  0,77, frente a los 6.40 registrados por Marshal y cols. (14) en 2002 en sujetos que no usaban vendajes.

En conclusión, se podría determinar que el vendaje funcional cumple un rol importante en la profilaxis del esguince de tobillo, sobretodo el vendaje con tape rígido, siendo este un poco más limitador de la movilidad, e igual de confortable que el elástico. Un problema importante a tener en cuenta es que para mantener dicho efecto el vendaje debería ser reforzado a partir del minuto 30-45 de la actividad deportiva, siendo esto muy poco habitual en el deporte profesional. Otra complicación es, que si bien la técnica es sencilla de aprender y aplicar, a veces el autovendaje es complicado y es necesario alguien que asista en la colocación.

 

Trabajos citados y Bibliografía

  1. Best R, Mauch F, Böhle C, Huth J, Brüggemann P. Residual mechanical effectiveness of external ankle tape before and after competitive professional soccer performance. Clin J Sport Med. 2014 Jan;24(1):51-7. doi: 10.1097/JSM.0b013e31829ddc74.
  1. Koyama K, Naito H, Ozaki H, Yanagiya T. Effects of unstable shoes on energy cost during treadmill walking at various speeds. J Sports Sci Med. 2012 Dec 1;11(4):632-7. eCollection 2012.
  1. Stryker SM, Di Trani AM, Swanik CB, Glutting JJ, Kaminski TW. Assessing performance, stability, and cleat comfort/support in collegiate club soccer players using prophylactic ankle taping and bracing. Res Sports Med. 2016;24(1):39-53. doi: 10.1080/15438627.2015.1126274. Epub 2016 Mar 11.
  1. McLoda TA, Stanek JM, Hansen AJ, McCaw ST. A task failure has no effect on the electromechanical delay of the peroneus longus. Electromyogr Clin Neurophysiol. 2009 Mar-Apr;49(2-3):109-15.
  1. Montag y asmussen. Técnicas de Vendajes. IATROS EDICIONES.2009
  2. Pizac DA, Swanik CB, Glutting JJ, Kaminski TW. Evaluating Postural Control and Ankle Laxity Between Taping and High-Top Cleats in High School Football Players.  J Sport Rehabil. 2016 Dec 19:1-26.
  1. Superstitious behavior in sport: Levels of effectiveness and determinants of use in three collegiate sports. Bleak, Jared L.; Frederick, Christina M. Journal of Sport Behavior, Vol 21(1), Mar 1998, 1-15.
  1. Meana M, Alegre LM, Elvira JL, Aguado X. Kinematics of ankle taping after a training session. Int J Sports Med. 2008 Jan;29(1):70-6. Epub 2007 Jul 5.
  1. Meana M, Alegre LM, Elvira JL, Aguado X. Kinematics of ankle taping after a training session. Int J Sports Med. 2008 Jan;29(1):70-6. Epub 2007 Jul 5.
  1. Verhagen RA, de Keizer G, van Dijk CN. Long-term follow-up of inversion trauma of the ankle. Arch Orthop Trauma Surg. 1995;114(2):92-6.
  1. Gribble PA, Bleakley CM, Caulfield BM, Docherty CL, Fourchet F, Fong DT,Hertel J, Hiller CE, Kaminski TW, McKeon PO, Refshauge KM, Verhagen EA, Vicenzino BT, Wikstrom EA, Delahunt E. Evidence review for the 2016 International Ankle Consortium consensus statement on the prevalence, impact and long-term consequences of lateral ankle sprains. Br J Sports Med. 2016
  1. Toni Bové. El vendaje funcional. ELSEVIER. ESPAÑA. 2005
  2. Fong DT, Hong Y, Chan LK, Yung PS, Chan KM. A systematic review on ankle injury and ankle sprain in sports. Sports Med. 2007.
  1. Los vendajes funcionales: aplicaciones en traumatología del deporte y en reeducación. ELSEVIER. ESPAÑA. 1990

Cuando tratamos el dolor, las palabras realmente importan

Lic. Santiago Silveti – Lic. German Prez

Es habitual en nuestra práctica diaria encontrarnos con pacientes que nos preguntan a cerca de su dolor, qué es lo que lo origina y sobre el tratamiento que vamos a implementar. Pero, realmente ¿tomamos dimensión del efecto que pueden tener esas respuestas? Parecen ser preguntas sencillas, sin embargo, respuestas que nosotros consideramos técnicamente correctas pueden entrar en conflicto con los intereses que las motivan. Generalmente el paciente está menos interesado en una clase de anatomía o biomecánica que en resolver el problema practico de su dolor(Puentedura, 2013).

Las últimas investigaciones en el campo de las neurociencias han definido al dolor como una decisión del cerebro basada en la respuesta a una amenaza (Moseley, 2003)(Ronald Melzack, 2001), y no como una simple medida de daño tisular. Por lo tanto, responder a las preguntas de los pacientes en términos de disfunciones o fallas encontradas (para lo que usamos frases como  “tenés una vértebra rotada”, “te duele porque tenés artosis”, “tenés una articulación bloqueada”, o “una fascia adherida”) puede producir una respuesta desfavorable y generar ansiedad, estrés o miedo, es probable que el cerebro lo perciba como algo amenazante, desencadenando una respuesta dolorosa defensiva, aun en personas que no presentan lesiones de sus tejidos.

En la actualidad numerosas investigaciones han demostrado que no necesariamente existe una relación directa entre las disfunciones o los hallazgos encontrados en estudios complementarios y el dolor, como por ejemplo existen trabajos en los que se evaluó con RMN a personas asintomáticas de 20 años de edad, y se encontró que más del 70% presentaban protrusiones discales a nivel cervical(Nakashima, 2015). O en otros donde se demostró que dos de cada tres pacientes asintomáticos de más de 70 años tenían una ruptura del manguito rotador(C Milgrom, 1995).

Si entendemos el dolor como el resultado que el cerebro consigue de la evaluación de toda la información disponible (la proveniente de los nociceptores, los datos cognitivos, las experiencias previas, los factores socioculturales y otra información sensorial – como lo que vemos o escuchamos), podremos comprender que las palabras pueden actuar como una aferencia desencadenante de una respuesta dolorosa si el cerebro las percibe como una amenaza(Butler & Moseley, 2010).

Por tal motivo es importante comunicar los hallazgos de la evaluación y las decisiones terapéuticas de la manera más benigna posible evitando generar un efecto nocebo (fenómeno por el cual la anticipación y las expectativas de un resultado negativo inducen a un deterioro del síntoma)(Atlasa & Wagerb, 2012).

En conclusión el lenguaje en un contexto terapéutico debe ser un aspecto fundamental a tener en cuenta. A tal efecto es importante centrar la terapia en hacer sentir fuerte y seguro al paciente, hacerlo formar parte de manera activa del tratamiento para lograr más control sobre sus síntomas,  hacerlo menos dependiente del terapeuta y sobre todo disminuir el miedo al movimiento, el estrés  y la ansiedad De este modo será más probable que se minimice el  tamaño de las amenazas que pueden desencadenar dolor.

 

Bibliografía

  • Puentedura, A. L. (2013). Therapeutic Neuroscience Education, Teaching Patients About Pain. USA: OPTP.
  • Nakashima, H. M. (Marzo de 2015). Abnormal Findings on Magnetic Resonance Images of the Cervical Spines in 1211 Asymptomatic Subjects. Spine , 392-398.
  • C Milgrom, M. S. (1 Marzo de 1995). Rotator-cuff changes in asymptomatic adults. The effect of age, hand dominance and gender. The Bone and Joint , 296-298.
  • Moseley, G. (Agosto de 2003). A pain neuromatrix approach to patients with chronic pain. Musculoskeletal Science and Practice , 130–140.
  • Ronald Melzack, P. (1 de diciembre de 2001). Pain and the Neuromatrix in the Brain. Journal of Dental Education , 1378-1382.
  • Atlasa, L. Y., & Wagerb, T. D. (Junio de 2012). How expectations shape pain. Neuroscience Letter , 140-148.
  • Butler, D. S., & Moseley, G. L. (2010). Explicando el Dolor. Adelaide, Adelaide, Australia: Noigroup Publications.

Prevención de lesiones en el Surf

Lic. Jeremias Escayola

El surf es un deporte que en las últimas décadas creció notablemente en Argentina. Hoy dentro del mar se pueden encontrar tres generaciones de surfistas unidos y compartiendo la misma pasión por las olas y la conexión con el mar.

El surf es un deporte que requiere una gran preparación física para poder practicarlo. La mayor parte del tiempo el surfista se encuentra acostado remando sobre su tabla y solo una pequeña porción del tiempo va a estar parado corriendo la ola.

Farley O., en su estudio publicado en el 2011 demostró que durante una competencia de 20 minutos  el surfista se encontraba remando un 54% del tiempo, sentado un 28% y corriendo la ola solo un 8% del total.

Estos porcentajes son similares en surfistas recreacionales, Meir et al. demostró que durante una hora de free surf, los surfistas se encontraban 44% del tiempo remando, un 35% sentado y un 5% corriendo la ola.

Podemos afirmar que tanto los surfistas profesionales como los recreacionales se van a encontrar la mayor parte del tiempo remando sobre la tabla, lo cual requiere una gran preparación física y exige tanto a las estructuras pasivas como a las activas de columna, cuello y hombro.

 

Técnica de remada

  • Miembros inferiores aducidos y extendidos, sin que las rodillas toquen la tabla.
  • Activación de la región glútea y core
  • Hiper-extensión de columna, separando el pecho de la tabla, con la vista hacia adelante.
  • Movimiento alterno de brazos (tracción y recobro)

Mantener esta postura y realizar el gesto de remada de forma repetitiva puede generar sobrecargas musculares en las regiones de espalda y cuello, discopatías lumbares y cervicales, lesiones por sobre uso en la articulación del hombro y alteraciones posturales.

Por lo dicho anteriormente, consideramos muy importante realizar ejercicios  de flexibilidad, movilidad y estabilidad, para prevenir lesiones y  potenciar la práctica del deporte.

Esta guía es una recomendación para prevenir lesiones. Pero si antes, durante o después de la práctica deportiva aparece DOLOR hay que consultar a un médico especialista en el área.

 

Guía de ejercicios para tronco

Movilidad

  • Rotaciones de columna en cuadrupedia

 

 

  • Flexo-extensión de columna con foamRoll

 

Elongación

  • Elongación de cadena posterior

 

  • Elongación de músculos del cuello

 

   

 

Trabajo de zona media

  • Plancha lateral

 

  • Puente Prono

 

Bibliografía:

  • Farley. Competitive surfing: a physiological profile of athletes and determinants of performance. 2011
  • Mendez, Villanueva. Physiological aspects of surfboard riding performance. 2005
  • Morales, Guimaraes, Silveira Gomez. Analysis or injuries prevalence in surfers form parana seacoast.  2013
  • Peirao, Tirlini, Reis. Evaluacion postural de surfistas profesionales utilizando el método portland state university (psu). 2008

 

Hombro Congelado. Mucho dolor, poco movimiento. Muchas opiniones, poco consenso.

Lic. Gonzalo Echegaray

Hombro congelado es una condición que afecta a un gran número de personas en todo el mundo, está caracterizada por dolor y restricción del movimiento. A veces es posible identificar su causa, pero otras, su desarrollo no se lo puede asociar a ninguna etiología. Los síntomas pueden durar años y en su curso es posible identificar clínicamente diferentes etapas.

“Difícil de definir, difícil de tratar y difícil de explicar desde el punto de vista patológico”  Codman 1934.

Muchos autores han utilizado una gran variedad de términos para referirse a ésta condición, PeriartritisEscapulohumeral,  Periartritis del Hombro, BursitisSubacromial adherente,  Hombro Congelado,  Capsulitis Adhesiva, Enfermerad de Duplay, Síndrome de Contractura del Hombro Congelado, etcétera. La amplia nomenclatura utilizada, descripciones contradictorias y múltiples tratamientos, no hace más que reafirmar lo que dijo Codman hace casi un siglo. Son muchos los autores que al día de hoy piensan que es una de las condiciones más pobremente entendidas del hombro.

 

Pongámonos de acuerdo.

 

Zuckerman y Rokito consideran que no existe una definición específica y consensuada de esta condición, así como también, de una clasificación de sus subtipos. Creen que esta situación hace difícil comparar los resultados de los diferentes estudios que describen tanto el diagnóstico como las modalidades de tratamiento. Por lo tanto, en el año 2011 basados en una revisión de la literatura existente sobre hombro congelado propusieron una definición y una clasificación. Luego enviaron una encuesta  a los miembros de la American Shoulder and Elbow  Surgeons para ver qué tan de acuerdo estaban y así intentaron llegar a un consenso.Las respuestas fueron bastante favorables.

 

La definición y clasificación propuesta.

 

HOMBRO CONGELADO es una condición caracterizada por una restricción funcional tanto del movimiento activo como pasivo del hombro, en la cual, las radiografías de la articulación glenohumeral son normales excepto por la posible presencia de osteopenia y  tendinopatíacalcificante.

PRIMARIO: es considerado un diagnóstico en todos los casos en los cuales una etiología subyacente o condición asociada no puede ser identificada.

SECUNDARIO: incluye todos los casos de hombro congelado en los cuales la etiología subyacente o condición asociada puede ser identificada. Se subdivide en 3 categorías.

  • Intrínseca: Esta categoría incluye limitación activa y pasiva del rango de movimiento que ocurre en asociación con desórdenes del manguito rotador (tendinopatias y lesiones parciales o totales del espesor del tendón), tendinopatía bicipital o tendinopatía calcificante (en éste caso un hallazgo aceptable en la radiografía podría incluir depósitos cálcicos dentro del espacio subacromial y tendones del manguito rotador).
  • Extrínseca: casos en ésta categoría son aquellos en los que hay una asociación con una anormalidad identificable remota al propio hombro. Ejemplos podrían incluir cirugía previa del pecho ipsilateral, radiculopatía cervical, tumor de la pared torácica, ACV previo o problemas extrínsecos más locales incluyendo fracturas del eje humeral, anormalidades escapulotorácicas, artritis acromioclavicular o fractura de clavícula.
  • Sistémica: estos casos ocurren en asociación con desórdenes sistémicos, incluyendo pero no limitado a Diabetes Mellitus, hipertiroidismo, hipotiroidismo, hipoadrenalismo o cualquier otra condición que ha sido documentada por tener una asociación con el desarrollo de hombro congelado.

 

¿Cómo se diagnostica un hombro congelado?

 

Jeremy Lewis afirma que no hay un test gold standard y cree que el diagnóstico se debe hacer en base a:

1) examen clínico.

2) exclusión de otras patologías.

3)radiografía glenohumeral normal, salvo cómo se mencionó anteriormente la aparición de osteopenia otendinitis calcificante.

 

dentro del articulo

 

Radiografía
  • Normal, salvo posible presencia de osteopenia y de tendinopatíacalcificante
  • Exclusión de otras patologías (luxación, fracturas, artritis, osteosarcomas, necrosis avascular)
Resonancia Magnética Nuclear
  • Espesamiento del receso axilar.
  • Reducción del volumen articular.
  • Engrosamiento ligamento Coracohumeral y de la cápsula articular en el intervalo rotador.
Ecografía
  • Neovascularidad en el intervalo de los rotadores.
  • Ligamento Coracohumeral engrosado.

 

Su Curso Natural
Si es difícil llegar a un acuerdo de que término se utiliza para llamarla, su definición y clasificación. La descripción de las diferentes etapas que clínicamente atraviesa en su desarrollo natural,tampoco esfácil. Muchos autores han propuesto diversas clasificaciones. Las más conocidas describen 3 o 4 etapas.

Jeremy Lewis y su equipo dividen clínicamente la condición en dos:

  1. Más dolor que rigidez
  2. Más rigidez que dolor

En cuanto a la duración de los síntomas la literatura tampoco es clara y varía bastante. Los diferentes métodos para la medición de los resultados complican la unificación de los mismos. Si bienexisten discrepancias, muchos autores sostienen que la duración de los síntomas generalmente es mayor a 12 meses e incluso puede durar años.

 

Bibliografía

 

Lewis J. Frozen shouldercontracturesyndrome – Aetiology, diagnosis and management. Manual therapy. 2015

Kelley M, Shaffer MA, Kuhn JE, et al. Shoulderpain and mobilitydeficits: Adhesivecapsulitis. Clinicalpracticeguidelineslinked to the internationalclassification of functioning, disability, and health from the OrthopaedicSection of the American PhysicalTherapy Association. J Orthop Sports PhysTher. 2013

Neviaser AS, Hannafin JA. Adhesivecapsulitis: a review of current

treatment. Am J Sports Med. 2010

ZuckermanJD, Rokito A. Frozen Shoulder: A consensos definición. Journal of Shoulder and ElbowSurgery. 2011