Medicina Regenerativa

Dr. Federico Alfano

¿Qué lugar ocupa la “Medicina Regenerativa” en la Medicina actual? La respuesta a esta pregunta es la misma que a la siguiente: ¿Qué lugar ocupa “la novedad” en la sociedad actual? Hoy prima el autoservicio, la existencia a la carta.  En un falso sentimiento de auto-control, gestado desde el consumismo, convierta al cliente en una persona permeable y vulnerable a las ofertas de su entorno.  El paciente se ha vuelto cinético y abierto a cualquier promesa que le permita “rejuvenecer” su cuerpo.

Desde la Medicina “Regenerativa” se promete la perdurabilidad, ganarle tiempo al envejecimiento, al dolor.  Bajo estas promesas, el paciente espera y reclama el imperativo de juventud y ha emprendido una lucha contra la adversidad temporal y las averías del tiempo.  Aquí han ganado terreno las cirugías plásticas, la toxina botulínica, el ácido hialurónico, los implantes corporales, las cremas rejuvenecedoras, el plasma rico en plaquetas, la terapia con células madre.

Consideramos referirnos a esto último, a las medicinas que prometen curar la artrosis, favorecer la cicatrización de las tendinopatías, las plásticas de ligamento cruzado anterior, etc.  Empecemos con el Plasma Rico en Plaquetas (PRP):

Actualmente, el uso del PRP está mucho más racionalizado en Europa y Estados Unidos, que en nuestro país. Incluso, lo que se vende como PRP, ni siquiera es PRP. Lo que se vende y se le aplica al paciente en el consultorio o en un quirófano, es un simple centrifugado de la sangre del paciente, que luego se “activa” con una luz roja.  El verdadero PRP, por el contrario, tiene una concentración supra-fisiológica de plaquetas, las cuales tienen gránulos (alfa y densos) que a su vez, tienen citoquinas y factores de crecimiento. Para lograr esto, debe seguirse un método riguroso.

Para que se entienda, el PRP tarda al menos 2 horas de preparación, se realizan en centros especializados, requiere un conteo de plaquetas, 2 centrifugadas, en un entorno ISO7 – 1000 (seguridad biológica clase +3), concentración de plaquetas a niveles específicos según cada patología y/o paciente, reducción de volumen plasmático a demanda, reducción de proteínas plasmáticas. Es, por lo tanto, una medicación constante (como cualquier medicamento); por lo que es predecible y reproducible.

Por el contrario, la preparación que se comercializa habitualmente como PRP (en los consultorios y/o quirófanos), y no lo es tal, recibe un centrifugado de 15 minutos in situ, se realiza “a ciegas” (sin conteo de plaquetas), 1 sola centrifugada, en un entorno “sucio”, la toma de la preparación es visual, tiene una amplia reducción del número de plaquetas, un exceso de plasma con posible coagulación, un exceso de proteínas plasmáticas de acción osmóticas (que favorecen el edema y la inflamación), y la preparación final es variable y por lo tanto; impredecible y no reproducible. Entonces, lo que habitualmente se comercializa como PRP, no es verdaderamente PRP.

Actualmente, en cuanto al verdadero PRP, aún se está estudiando la concentración apropiada de plaquetas para determinadas patologías. Hoy hay más avances en el uso veterinario que en seres humanos. El verdadero PRP necesita aún más investigación.

Ahora, consideremos a las Células Madres. Uno asume que estas células tienen la capacidad de convertirse en cualquier célula madura por el sólo hecho de introducirla dentro de un tejido o articulación.  Por lo que se asume, incorrectamente, que dentro de una articulación estas células podrían formar cartílago y curar la artrosis. Lamentablemente, esto no sucede. Les explicamos porqué.

Lo que conocemos como “Células Madres”, se encuentran en la médula ósea y la grasa, y no tienen capacidad de diferenciación hacia otra célula madura. Sin embargo, tienen la capacidad de pegarse a los vasos (pericitos) y, gracias a su cualidad inmunorreguladora, trófica y antimicrobiana; responden con la producción de un amplio espectro de moléculas biológicas.  Debido a ello, las “células madres” tienen indicaciones muy acotadas y la mayoría están aún en estadío de desarrollo. Para la Enfermedad de Crohn se encuentra en Fase III (FDA Fast Track), para el Síndrome de radiación aguda se encuentra en Fase III (FDA animal), para la Diabetes tipo 1 se encuentra en Fase II, para el infarto de miocardio se encuentra en Fase II, y para la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) se encuentra en Fase II.

Nosotros creemos que las terapias biológicas y regenerativas son el futuro. Pero el futuro aún necesita su tiempo. A su vez, y como en cualquier método terapéutico, se necesita un orden, una indicación clara, resultados pronosticables. El procedimiento debe estar justificado y respaldado por la evidencia científica.

Debemos oponernos a la producción no controlada de “terapias regenerativas”, a aceptar precios ridículos para promesas de tratamientos sin peso científico, no conformarnos con el limitado acceso a la información. No indicar tratamientos (ni contraindicarlos tampoco) por prejuicios o folletos. Evitar las transgresiones de las normas regulatorias. Debemos exigir el uso racional de cualquier tipo de medicina. No debemos permitir el desconocimiento de las indicaciones y los procedimientos. No debemos permitirnos el desconocimiento del desconocimiento.

Pidamos que el atroz espectáculo se perdone y se olvide y que prevalezca la verdad y el ejemplo de aquellos pocos profesionales que han tenido la firmeza de no apartarse del buen camino.  Porque ninguna falta comete un médico tan grave como la de deshonrar la profesión prometiendo lo que no se puede cumplir. Desde nuestro lugar, sólo deseamos que nuestra misión sea entrañable, afectuosa, generosa y honesta. Dar de nosotros lo mejor, y sólo lo mejor.