MONITORIZACIÓN DE LA CARGA DE ENTRENAMIENTO EN EL TENISTA

Parte I: ¿Qué es la carga y cómo puede medirse?

 

Lic. Diego Méndez

 

El tenista, así como cualquier deportista, debe encontrar un equilibrio entre la cantidad de entrenamiento que debe realizar para alcanzar un objetivo determinado, y la que puede soportar para no lesionarse en el camino. Las variables que determinan cuál es ese punto son innumerables, aunque la monitorización de la carga es el pilar fundamental para acercarnos a ese objetivo.

 

El concepto de carga en el deporte, tal cual como se lo conoce, hace en realidad referencia a lo que se denomina Carga Externa y está compuesto por la sumatoria de entrenamientos que tanto el entrenador como el preparador físico planifican para un deportista específico. Las variables básicas para poder dosificar esta carga externa son el volumen, la frecuencia, la densidad y la intensidad de los estímulos. Básicamente, es el plan de entrenamiento escrito en un papel. Este plan deberá contener una progresión determinada para evitar cambios bruscos en la carga de entrenamiento y, como consecuencia, generar sobrecargas y lesiones.

Existe, sin embargo, otro factor muy importante que debemos tener en cuenta. Se denomina Carga Interna y es la forma en la que un deportista se adapta al entrenamiento realizado. Este concepto no es tan concreto como el anterior y no solo hace referencia a la parte psicológica del entrenamiento, sino a factores físicos que influyen en cómo la persona percibe un estímulo determinado. Entre los más comunes están el descanso, tanto en calidad como cantidad; la nutrición, en referencia a la cantidad, calidad y el timing de la ingesta; el estrés, tanto cotidiano como deportivo; por nombrar algunos.

Para conocer la carga total a la que se somete un deportista debemos tener la posibilidad de medir tanto la carga externa como la interna. En el primer caso, el avance tecnológico pone a nuestra disposición dispositivos como el GPS que puede otorgarnos los datos que necesitamos. Sin embargo, los errores de medición de éstas herramientas hacen que la utilización en deportes como el tenis, donde los desplazamientos son muy cortos y existen tantos cambios de dirección, no sea válido. La forma más certera, aunque por el momento incompleta, de medir la carga externa en el tenis es la cantidad de minutos que duró un entrenamiento o partido. En el caso de la carga interna, los niveles de lactato en sangre son la medida más confiable para conocer el efecto que un entrenamiento ha generado en el deportista y así decidir hasta qué punto se lo puede exigir. Sin embargo, la utilización práctica de este método lo hace inviable en el día a día por lo que debemos buscar una herramienta más cotidiana como es el RPE (Rating of Percieved Exertion) que se refiere a la valoración, por parte del deportista, de la intensidad del entrenamiento que acaba de realizar en una escala del 1 al 10 siendo 1 muy leve y 10 la máxima intensidad que hubiera podido realizar. Esta medida debe tomarse a los 30 minutos de terminado el entrenamiento. La multiplicación de ambos valores, minutos y RPE, determina el valor de carga de un entrenamiento determinado.

Entonces…

En el caso específico del tenista, la carga que recibe presenta un origen dual: la proveniente de los estímulos de tenis y de físico, aunque muchas veces puede mezclarse cuando se realiza “físico en cancha”, que sería un estímulo de entrenamiento físico pero con elemento deportivo. Por lo tanto, en el caso de un tenista tenemos 3 valores paralelos que debemos monitorear:

  • Carga de tenis
  • Carga de físico
  • Carga total

 

¿Cómo se llega a una sobrecarga?

Teniendo esto en cuenta, podemos definir que una Sobrecarga puede ser absoluta o relativa. En el primer caso, la progresión de la carga externa es demasiado abrupta y puede deberse a: (1) una mala planificación de las cargas de entrenamiento; (2) una falta de comunicación entre los miembros del equipo de trabajo donde falle la coordinación entre la parte tenística y la parte física; o (3) una excesiva carga de competencia y poco descenso compensatorio de la carga de entrenamiento. La sobrecarga relativa, por otro lado, se origina en una mala monitorización de la carga interna. En este caso, la planificación de la carga externa es correcta pero la adaptación del tenista a la misma no lo es. Esto puede deberse a innumerables factores, entre los más comunes podemos encontrar la falta de descanso y nutrición adecuados a las exigencias físicas y psíquicas, un excesivo nivel de estrés, una falta de motivación, etc.

 

¿Y qué hacemos con estos números?

La sumatoria de estos datos a través del tiempo nos otorga 2 valores importantes: el Chronic Training Load (CTL) y el Acute Training Load (ATL). Unificando un poco los métodos con los que se puede llegar a estos números, podríamos decir que el CTL es el promedio de carga diaria de los últimos 28 días y se refiere al estado físico o fitness del tenista; y el ATL es lo mismo pero de los últimos 7 días y hace referencia al estado de fatiga que presenta actualmente. Eventualmente, y debido a las características específicas de cada deporte, los tiempos en los que se toma el CTL y el ATL pueden modificarse. La interacción entre estos dos valores nos proporciona el Acute:Chronic Workload Ratio (ACWR) que nos marca si la carga de entrenamiento a la que fue sometido el tenista presentó cambios abruptos o no. En líneas generales, este valor deberá permanecer entre 0.8 y 1.3 para que la progresión de la carga sea segura y la probabilidad de lesionarse sea mínima.

 

 

En valores por debajo de 0.8 el índice de lesiones aumenta ya que el deportista se encontrará subentrenado para los requerimientos del deporte. Por otro lado, un ACWR por arriba de 1.3 indica una progresión demasiado abrupta de la carga. Esta última no siempre significa que la progresión teórica que se haya planteado sea errónea, sino que el tenista puede no estar adaptándose a la misma por cuestiones relacionadas con la carga interna.

 

Existen ciertas características individuales de cada tenista que van a hacer que sea más o menos factible que las variaciones abruptas de la carga, evaluadas a través del ACWR, lleguen a ocasionar una lesión o no. Las más relevantes son:

  • CTL actual: Cuanto mayor sea la carga de entrenamiento acumulada o fitness que tiene una persona, mayor será la capacidad de soportar una progresión acelerada.
  • Historial de lesiones: Una persona con mayor cantidad de lesiones sufridas durante su carrera deportiva tendrá un nivel de sufrimiento de sus estructuras mayor que otra que no se ha lesionado tanto.
  • Edad: El envejecimiento de los tejidos es un factor predisponente para la aparición de lesiones.

 

Conclusión

La carga total de un tenista está compuesta por la originada en los entrenamientos de tenis y de físico. Lo mismo ocurre con la mayoría de los deportes, con la diferencia que en el tenis, la metodología de entrenamiento y el calendario de competencias exige un determinado número de semanas seguidas con mucha carga de tenis y poca de físico, para luego cortar la gira e invertir la dosificación. Es decir, aumentar la carga de físico disminuyendo levemente la tenística para prepararse para la siguiente competencia. La implementación de estas variantes dependerá en mayor medida del ranking del jugador, el cual puede obligarlo a jugar ciertos torneos por el solo hecho de entrar o, por el contrario, preferir jugar una determinada cantidad de torneos seguidos para poder sumar la mayor cantidad de puntos. Por lo tanto, el ranking del jugador y la planificación del calendario, será lo que determine la estrategia a seguir por el equipo multidisciplinario para llevar al tenista a alcanzar el mayor rendimiento posible sin llegar a lesionarse.

 

 

Nota

Los cálculos de ACWR en la totalidad de la nota han sido acoplados matemáticamente. Esto quiere decir que el CTL incluye al ATL en su valor.

 

BIBLIOGRAFIA

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