Lic. Marcelo Lucas Perrone

 

Introducción

Las Artes Marciales Mixtas (MMA, por sus siglas en inglés) son un deporte de combate que combina diferentes técnicas de golpes, sumisiones y derribos de diversos estilos (Muay Thai, Boxeo, JiuJitsu, Lucha Libre, etc.).1,2

Estas comenzaron a ganar fama en Estados Unidos con la liga conocida como Ultimate Fighting Championship (UFC) en 1993. Sin embargo, debido a la brutalidad de sus encuentros no fue hasta 2001 que logró su aceptación generalizada por parte de las juntas atléticas y los fanáticos del deporte. Con la finalidad de ayudar a preservar la salud de los luchadores se ha estudiado la frecuencia y los tipos de lesión de las MMA.1En competencias, Reidar et al. observaron una incidencia de 228,7/1000 atleta lesionado por encuentro (AE).4 Thomas y Thomas reportaron una incidencia entre diferentes sexos, de 246,4/1000 AE y 64.9/1000 minutos de exposición para varones (n=2407) y 101,9/1000 AE para mujeres (n=108).2 Por otro lado, son pocas las investigaciones que han evaluado la frecuencia de las lesiones sufridas durante los entrenamientos.1 Rainey observó que, de 207 lesiones reportadas por 55 sujetos, 77.9% se sostuvieron durante el entrenamiento, y 22.1% en competencias, de las cuales menos del 44% requirieron 1 día o más para recuperarse.3

Dirigido a determinar la prevalencia y severidad de lesiones en MMA en cuanto a la región corporal, se informa que la cabeza, el cuello y la cara son las más afectadas, siendo las contusiones el tipo de lesión más común.3Curran Sills y Tasnima coinciden en cuanto a la región más afectada, pero discrepan en relación al tipo de lesión, siendo las conmociones cerebrales la más común, considerando los KnockOut y KnockOut Técnico como factores causales (KOT).5 Estos resultados parecen plausibles ya que el objetivo principal de los ataques de los luchadores durante la competición son la Cabeza y el Cuello.3

El mayor motivo de detención de las peleas en competición fue por KOT a causa de impactos contra la cabeza, provocados generalmente por golpes de puño.2,6 A su vez, se ha descripto que en los encuentros definidos por KOT, el perdedor había recibido 18,5 ± 8.8 golpes antes de que el árbitro parara la pelea, de los cuales el 92% fueron en la cabeza.2Esta predominancia combinada con una tasa de conmoción cerebral de 6,4 a 15,9/100 AE, superiores a las reportadas en boxeo y kickboxing, hacen que sea alarmante.1,7,8

Durante la última década, las conmociones cerebrales (CC) han sido una preocupación creciente dentro de la población atlética. Para proteger a los luchadores de los efectos adversos relacionados con las CC, el equipo de salud debe poder diagnosticarla tan pronto se produzca, y sacarlo del combate hasta su recuperación, la cual puede llevar de días a años. De aquí, radica la importancia en la prevención de lesiones para que los luchadores sigan practicando y participando en su deporte, y esto incluye el evitar que ocurran las conmociones cerebrales.

Dentro de las intervenciones para la prevención de las CC se pueden considerar a: el fortalecimiento de la musculatura del cuello, el entrenamiento en los tiempos de reacción, y el entrenamiento de la visión.9

FORTALECIMIENTO DE LA MUSCULATURA DEL CUELLO

Se cree que el fortalecimiento de la musculatura del cuello permite soportar la velocidad de un impacto contra la cabeza, absorbiendo la energía del mismo y minimizando el desplazamiento de la cabeza, y con ello previniendo la posibilidad de una CC. 9

Sin embargo, dentro de la literatura no hay resultados concluyentes para esta intervención como medio para prevenir las CC. Los investigadores consideran que la capacidad de anticipación a un impacto es lo que permitiría a los músculos del cuello disminuir la velocidad lineal y angular de la cabeza, y con ello la posibilidad de reducir este tipo de lesión.9,10

Más allá del cuestionamiento de la efectividad sobre el fortalecimiento de la musculatura cervical, el programa de entrenamiento destinado a este componente debe estar direccionado a desarrollar la flexibilidad, la fuerza, y la resistencia de sus músculos, así como la capacidad de los mismos para estabilizar la columna cervical.10

 

TIEMPO DE REACCIÓN

Este es un indicador importante para prevenir CC. Cuanto más rápido sea el tiempo de reacción de un atleta, más probable será que puedan proteger su cabeza de los impactos severos. Esto hará que puedan anticipar mejor los golpes, y disminuir su fuerza.9

Existe una evaluación simple y económica para valorar los tiempos de reacción de los atletas, dejando caer una regla métrica para que el atleta la tome en el aire lo más rápido posible. Esta prueba puede ayudar a los profesionales a establecer una línea de base, y ayudar a identificar a los sujetos con tiempos más lentos para poder mejorar y desarrollar sus capacidades de reacción.9

 

ENTRENAMIENTO DE LA VISIÓN

Evidencia significativa demuestra la disminución en la tasa de CC de los jugadores de fútbol americano con mayores habilidades visuales y sensoriales. Estas habilidades permiten anticipar el golpe dentro del campo de juego, permitiendo al jugador esquivarlo o prepararse para el impacto.9

El entrenamiento de la visión está orientado a desarrollar:

  • Las habilidades visomotoras
  • El campo visual.
  • El reconocimiento de imágenes.
  • El control motor y sensorial de la binocularidad.
  • La capacidad de enfocar la mirada en diferentes planos.
  • El movimiento ocular sacádico.
  • La percepción de la profundidad y de la estructura tridimensional.

Entre las herramientas que se cuentan para estos objetivos encontramos al Dynavision, Anteojos Estroboscópicos, Taquistoscopio, y las Cuerdas de Brock.9

 

Para poder alcanzar un mayor efecto de estas intervenciones es importe trabajar sobre la especificidad del deporte del atleta,10  por lo que se deberá pensar en las diferentes circunstancias en las que se puede enfrentar un luchador de MMA al planificar el entrenamiento.

 

Conclusión

Durante la última década las CC han sido una preocupación creciente dentro de la población atlética. La predominancia de traumas en la cabeza reportadas en las competencias de MMA, con tasas de CC superiores a las reportadas en boxeo y kickboxing, hacen que sea una lesión a tomar en cuenta. Diversos estudios consideran que el entrenamiento de la visión, el fortalecimiento de la musculatura del cuello, y el entrenamiento en los tiempos de reacción son medios a considerar para la prevención de las conmociones cerebrales. Sin embargo, ninguno de estas intervenciones fueron analizadas para luchadores de MMA, por lo que se requeriría de futuros estudios que valoren la efectividad de estas herramientas para reducir el riesgo de este tipo de lesión.

 

Bibliografía

  1. Andrew R. Jensen, Robert C. Maciel, Frank A. Petrigliano, John P. Rodriguez, y Adam G. Brooks. Injuries Sustained by the Mixed Martial Arts Athlete. Sports Health. 2017; 9 (1): 64-69. 
  2. Roger E. Thomas y Bennett C. Thomas. Systematic review of Injuries in Mixed Martial Arts. Phys Sportsmed. 2018; 46(2): 155-167. 
  3. Charles E. Rainey. Determining the prevalence and assessing the severity of injuries in mixed martial arts athletes. NAJSPT. 2018; 4 (4): 190-199. 
  4. Reidar P. Lystad, Kobi Gregory, y Juno Wilson. The Epidemiology of Injuries in Mixed Martial Arts. OJSM. 2014; 2(1): 1-10. 
  5. Gwynn Curran-Sills, y Tasnima Abedin. Risk factors associated with injury and concussion in sanctioned amateur and professional mixed martial arts bouts in Calgary, Alberta. Sports Med Open. 2018; 4 (1): 1-8. 
  6. Peter H. Seidenberg. Mixed Martial Arts: Injury Patterns and Issues for the Ringside Physician. Curr Sports Med Rep. 2011; 10 (3):147-150. 
  7. Buse GJ. No holds barred sport fighting: a 10 year review of mixed martial arts competition. Br J Sports Med. 2006; 40 (2): 169-72. 
  8. Michael G. Hutchison, David W. Lawrence, Michael D. Cusimano, y Tom A. Schweizer. Head Trauma in Mixed Martial Arts. Am J Sports Med. 2014; 42 (6): 1352-1358. 
  9. Justin Honda, Seung Ho Chang, y Kijeong Kim2. The effects of vision training, neck musculature strength, and reaction time on concussions in an athletic population. J Exerc Rehabil. 2018; 14 (5): 706-712. 
  10. Katherine Lee, James Onate, Samar McCann, Tamerah Hunt, Wilbert Turner, y Mark Merrick. The Effectiveness of Cervical Strengthening in Decreasing Neck-Injury Risk in Wrestling. J Sport Rehabil. 2017;26 (4): 306-310.

Lic. Bruno Reverditto

 

El aumento en la actividad deportiva en niños y adolescentes ha conducido a un incremento en las lesiones músculo esqueléticas. Entre ellas, podemos destacar las rupturas del ligamento cruzado anterior (LCA) en deportes en los cuales predominan gestos de pivot, saltos y cambios de dirección, como por ejemplo Fútbol, Handball, Voley, etc.


El sistema musculoesquelético de los niños presenta particularidades que se diferencian de los adultos, conllevando a lesiones agudas y por sobreuso, que ocurren en diferentes partes del cuerpo y a edades específicas, como por ejemplo la lesión de LCA.

El debate sobre la conducta inicial óptima para las rupturas LCA en niños y adolescentes no ha dado lugar a un consenso claro para el tratamiento inicial conservador o la reconstrucción quirúrgica. Los kinesiólogos, como miembros del equipo de salud, no estamos exentos a estas consideraciones.

Algunos puntos a discutir:

¿Se ve afectada la maduración musculoesquelética en pacientes pediatricos con lesión de LCA? ¿Se debe continuar la actividad física? ¿Se prioriza su educación y otros intereses sobre el deporte? ¿Una lesión y tratamiento de LCA puede cambiar sus vidas? 

El abordaje en niños esqueléticamente inmaduros ha evolucionado como resultado de la mayor frecuencia de rupturas de LCA, sumado a la mayor conciencia del potencial desarrollo de lesiones secundarias (meniscales, condrales y cambios degenerativos), que se producen con el enfoque de “esperar y arreglar más tarde”.

Los factores principales a tener en cuenta en la decisión terapeútica de estos pacientes se relacionan con la evaluación de la madurez esquelética, como por ejemplo; la decisión de la cirugía o no, el manejo de las lesiones en otras estructuras de la rodilla y los posibles eventos adversos posteriores al tratamiento. Situaciones en las cuales, como kinesiólogos, tenemos una implicancia importante, ya que pueden alterar la elección del tratamiento. Debemos seguir buscando un consenso con los responsables de la toma de decisiones (médicos, padres y el mismo niño paciente).

La estimación de la edad esquelética y el crecimiento restante son consideraciones claves para iniciar un tratamiento. Generalmente aquí encontramos los mayores temores a la hora de encarar el abordaje en este tipo de pacientes. 

¿Hay riesgos de lesión en los cartílagos de crecimientos luego de una intervención quirúrgica de LCA? La realidad es que sí, pero según estudios hechos por el Departamento de Cirugía de Trauma, Cirugía Plástica y Reconstructiva (George-August-University; Göttingen, Alemania) los trastornos del crecimiento son aproximadamente del 2%, dependiendo la técnica quirúrgica. Existen técnicas en donde no se atraviesan las fisis a la hora de la intervención, lo que ayudaría a poder optar por un abordaje quirúrgica temprano.

En la práctica clínica diaria debido a las consideraciones mencionadas podemos encontrar 3 tipos de variantes terapeuticas en este tipo de pacientes:

 Tratamiento quirúrgico temprano 

 Tratamiento quirúrgico tardío

 Tratamiento no quirúrgico

 

Muchas veces se opta por esperar en estos pacientes el cierre de la fisis, siendo esta decisión una problemática en la práctica diaria debido a que es difícil indicarle a un joven que no haga deporte por algunos años con todo lo que eso implica para ellos. 

Distintos estudios indicaron que en casos de tratamientos en los cuales se eligió la vía no quirúrgica, el 75% informó inestabilidad, mientras que solo el 13,6% de los que se sometieron a la cirugía lo hicieron. Estos datos también mostraron que los pacientes no quirúrgicos o con cirugía tardía tenían 33.7 veces más probabilidades de reportar inestabilidad que el grupo quirúrgico temprano. Aquellos que eligieron la ruta no quirúrgica tenían un riesgo 12 veces mayor de desarrollar un desgarro de menisco después de la lesión inicial. El 92% de los pacientes quirúrgicos pudieron volver al deporte, pero solo el 43.75% de los pacientes no quirúrgicos fueron capaces de hacerlo.

Los hallazgos favorecerían al tratamiento quirúrgico temprano sobre los grupos quirúrgicos tardíos ​​y los grupos no quirúrgicos. Siempre teniendo en cuenta la técnica quirúrgica indicada, junto con la correcta evaluacion y seguimiento posterior por parte del grupo médico interdisciplinario.  

En el deporte infantil de alto rendimiento, los padres y entrenadores pueden presionar al niño y al cuerpo médico por objetivos deportivos rápidos a expensas del bienestar a largo plazo. Sabiendo que el niño en la etapa de desarrollo sufre de vulnerabilidad y que aumenta en el contexto de una lesión, no debe ignorarse este tipo situaciones.

El rol del kinesiólogo es importante en cada caso y en cada  decisión que se pueda tomar con estos pacientes. Principalmente nuestra función debe que ser la adaptación ante cada situación que se nos presente, sabiendo los riesgos que puede haber en los diversos casos. 

Como conclusión, podemos afirmar que el abordaje terapéutico en estos pacientes dependería de varios factores. No siempre encontraremos una sola opción de tratamiento. Como profesionales de la salud debemos estar preparados para eso y poder llevar a cabo el proceso de rehabilitación de la mejor forma posible, haciendo hincapié en el acompañamiento no solo de los jóvenes involucrados sino también de su entorno.

 

 

Bibliografía

  1. Ardern, CL, Ekås, G., Grindem, H. et al. 2018 International Olympic Committee consensus statement on prevention, diagnosis and management of paediatricanterior cruciate ligament (ACL) injuries; Br J Sports Med Feb 2018;52:422-438. https://doi.org/10.1007/s00167-018-4865-y
  2. Ramski, D. E., Kanj, W. W., Franklin, C. C., Baldwin, K. D., &Ganley, T. J. Anterior CruciateLigamentTears in Children and Adolescents: A Meta-analysis of Nonoperative Versus OperativeTreatment. The American Journal of Sports Medicine, Nov 2014, 42(11), 2769–2776. https://doi.org/10.1177/0363546513510889
    Dunn KL, Lam KC, Valovich McLeod TC. EarlyOperative Versus Delayed or Non operativeTreatment of Anterior Cruciate Ligament Injuries in Pediatric Patients. 
    J Athl Train. May2016;51(5):425-7.https://doi.org/10.4085/1062-6050.51.5.11
  1. Frosch KH, Stengel D, Brodhun T, et al. “Outcomes and risks of operative treatment of rupture of the anterior cruciateligament in children and adolescents.” Arthroscopy :the journal of arthroscopic& related surgery : official publication of theArthroscopy Association of North America and the International Arthroscopy Association26 11 (Nov 2010): 1539-50 . https://doi.org/10.1016/j.arthro.2010.04.077

  2. Kim SJ, Shim DW, Park KW. Functional outcome of transphyseal reconstruction of the anterior cruciateligament inskeletally immaturepatients. Knee SurgRelat Res. Sept 2012;24(3):1739.https://doi.org/10.5792/ksrr.2012.24.3.173